Después de que un viaje de negocios de 2 días se convirtiera, por razones políticas que escapan a mi comprensión, en una estadía de 6 días; he me aquí, botado en Madrid...
Los primeros 2 días pasaron sin pena ni gloria, pasando el día trabajando aconsejando al cliente, sin poder hacer realmente mucho y aburriendome un poco, aunque comiendo muy bien :p
Entremedio tuve que abastecerme de una serie de implementos para sobrevivir los 6 días, incluyendo ropa, máquina de afeitar, etc. Haciendo durar la pila del celular lo más posible y lamentado no haber traído mi cámara fotográfica; luego, como pueden apreciar, recordé que el celular también saca fotos, e hice zumbar la pila tomando fotos :D, ahora espero poder sobrevivir sin celular :p
Así finalmente llegó el fin de semana y mi primera oportunidad real de ver algo de Madrid, y tuve la gran suerte de que FJ se ofreciera a pasearme por el centro, el viernes en la noche. Gracias a él, en una sóla noche aprendí tanto de Madrid como no lo podría haber hecho nunca sólo.
Nos paseamos por la puerta (y no plaza) del sol, con su estatua del oso y arból autóctonos ya extintos, su placa del km0, moderna entrada al metro y antiguo aviso luminoso del tío pepé, luego seguimos hacia la
opera con su pantalla gigante al aire libre, llegando al palacio real con sus extensos y hermosos járdines y la antigua zona de la casa de campo real extendiendose a lo lejos y abacardando el parque zoologico y parque de entretenciones,
entre otros; continuando por el antiguo ayuntamiento con su torre cárcelaria para terminar comiendo las mejores aceitunas y jamón que he probado en el mercado de San Miguel. De vuelta visitamos la plaza mayor, ancestro lugar de todos los eventos públicos, y nos devolvimos caminando por las cavas bajas y altas donde se encuentran de esos restaurantes donde come el mismisimo rey.




